Reproducimos aquí el documento leído por los Consejeros Estudiantiles por la minoría ( acaso los únicos estudiantes opositores al modelo que se lleva adelante en nuestra Universidad ) en la asamblea Universitaria del día 25 de Junio.
Cabe destacar que no hemos sido escuchados y que si los Reformistas del 18 pudieran manifestarse romperían a pedazos ese Templo de la mediocridad, que es hoy nuestra Universidad… y se volverían a morir.
Sin mucho más para decirles de este tragicómico episodio dejamos un link al blog de nuestros compañeros de Andamio, en donde expresan algunas cuestiones tratadas en la misma.
Este es un momento crucial para las Universidades, que recuerdan desde la farsa y con vehemencia la Reforma de 1918, apropiándose de un espíritu revolucionario que no tienen. Y es importante advertir que, al contrario de su monumentalización histórica, por otro lado, del lado de afuera de sus puertas, se construyen esos cuerpos comprometidos que algún día se apropiarán de esta institución y le quitarán el maquillaje a esos que dejaron su vida por una Universidad para todos.
Y es así que nosotros, en voz y acción nos apropiaremos con conciencia histórica y social de las palabras que esos cuerpos nos han dejado, para manifestarles nuestra disidencia con el proyecto que llevan adelante las Universidades que se han adecuado al modelo neoliberal con la excusa de “no desaparecer”.
“(…) Por eso es que la ciencia frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático (…)”
Desde hace más de dos décadas los sucesivos dirigentes del gobierno nacional han implementado un proyecto de Educación Superior ajustado a las demandas y mandatos de diferentes organismos financieros internacionales permitiendo que la lógica neoliberal penetre, dirija y fundamentalmente encauce a nuestras Universidades públicas como estructuras mercantilistas donde la enseñanza es un disciplinamiento técnico, la investigación un servicio dirigible y contratable y la extensión una venta de productos y servicios.
Resistencia y lucha de por medio, múltiples mecanismos han logrado naturalizar la idea de “usuarios y productores de conocimiento” (Mollis, 2003: en Ferrari, 2005). Tanto el conocimiento como el proceso enseñanza-aprendizaje se han convertido en una mercancía utilizable como capital de usufructo individual y restringido.
La Ley de Educación Superior es el marco legal-normativo que rige y direcciona este modelo de educación actual, cuyo círculo de disciplinamiento se cierra con la tutela y premio a su correcto acatamiento (CONEAU).
La pasividad de la dirigencia estudiantil en su mayoría y de los rectores de las universidades, que siguen peleando por un lugar en la elite institucionalizada, contribuye a la mediocridad del conocimiento.
Bajo estas condiciones (s)urge preguntarse ¿dónde queda nuestra Universidad Pública y Gratuita, generadora de un conocimiento colectivo transformador con bases en la necesidad de todos?
El modelo que produce y reproduce la universidad avala el hambre, la desocupación y la pobreza. En esta universidad, hecha y derecha según la lógica empresarial, el concepto de “educación pública y gratuita” pierde su significado.
Por la profunda reducción del presupuesto destinado a las universidades, se logró naturalizar e impulsar como fructuoso y eficiente un mecanismo de “Autofinanciamiento” o “financiamiento alternativo” de la educación superior, dejando librado a los recursos empresariales y a las posibilidades individuales el ejercicio del derecho a la Educación que debiera estar garantizado por el Estado.
Asimismo, el desarrollo de la investigación científico-tecnológica no se orienta a responder las necesidades urgentes de la población, por el contrario, se pone a disposición de intereses privados que -con su lógica de acumulación- dirigen la agenda del sistema de investigación de esta Universidad, tendiendo diariamente a producir capital privado y no capital social.
El perfil del egresado que forma nuestra universidad -y las Universidades nacionales en general- confunde Calidad académica con elitismo y saber -pensar, reflexionar, discutir, revisar, construir, transformar, adaptar, crear- con cierta práctica acumulativa de datos. Ya no hablamos de la “calidad del trabajador” sino de la “calidad del profesional”.
“(…) Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus, es para arrepen-tirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto (…)”
No es menor señalar que en esta Universidad siguen sucediendo los mismos actos de inmovilidad senil que a principios del siglo XX. Donde no se acepta la disidencia ni ningún acto de movilidad e inquietud por el conocimiento. La requisa de los opositores al modelo en cada una de las Asambleas en un acto esquizofrénico de cobardía y provocación. Un acto que se tornó cotidiano y mecánico. Así la violencia se ha instalado para amedrentar la lucha que damos.
Qué pensarían, sentirían o harían hoy aquellos estudiantes de 1918 si llegasen a las puertas de la Universidad y las encontrarían cerradas, cerradas a fuerza de custodias y golpes, donde los estudiantes son escoltados acompañados de palabras como “Viva Videla”. Es paradójico hoy escuchar una Universidad que con lágrimas recuerda y aplaude lo sucedido hace 90 años, cuando reproduce en el presente aquellas prácticas contra las que entonces se luchaba.
“(…) Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a me-diocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fru-to del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria (…)”
Esto se vislumbra en nuestra lucha por un Comedor Universitario, donde con constancia y compromiso demostramos que es posible tener un lugar donde se garantice nuestro derecho a la alimentación. No es menor el dato de que finalmente el Consejo Superior se volcara del lado del oficialismo que se apropia de las luchas de los estudiantes para proyectarse en una vertiginosa carrera por ubicar a sus partidos políticos de cara a elecciones municipales, provinciales y nacionales.
Lo mismo sucede con el transporte público de pasajeros, donde la rebaja del viaje universitario se ha puesto sobre los hombros de los jubilados y trabajadores (entiéndase nuestros abuelos, padres y jóvenes que no han tenido la posibilidad de ingresar en esta institución). Debemos destacar que repudiamos el apoyo a un proyecto de aumento del viaje para poder solventar becas miseria, que lo único que hacen es dividir a nuestros compañeros.
“(…) Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie de derecho divino; el derecho divino del profesorado universitario…
…Por eso queremos arrancar de raíz en el organismo universitario el arcaico y bárbaro concepto de autoridad que en estas casas de estudio es un baluarte de absurda tiranía y sólo sirve para proteger criminalmente la falsa dignidad y la falsa competencia…
…Se levantó contra un régimen administrativo, contra un método docente, contra un concepto de autoridad. Las funciones públicas se ejercitaban en beneficio de determinadas camarillas (…)”
El análisis y el debate de las condiciones estructurales que generan en el campo académico lo hasta aquí expuesto, nos remiten necesariamente a hablar del campo político, de aquellos mecanismos de poder que conducen la Universidad según la hoja de ruta del neoliberalismo.
Existen varias disposiciones que hacen de esta Universidad una institución alejada de los parámetros democráticos.
Existe una relación directa entre la estructura de cogobierno y la concepción del proceso de enseñanza-aprendizaje hoy vigente en nuestra Universidad. En ella reconocemos una transmisión verticalista, jerárquica y paternalista del conocimiento: quien lo posee, lo deposita en el alumno. Una autoridad que pretende adueñarse y apropiarse de la construcción del conocimiento. Construcción que debería ser de todos los sectores sociales, universitarios o no, es ante todo una construcción social. ¿Quién puede decir hoy y con qué autoridad quién es prescindible?
Hace 90 años se llevó adelante una revolución cuya lucha pretendió terminar con tal autoridad auto investida, y decimos pretendió porque, aunque sea irónico y patético aclarar, a 90 años seguimos igual.
El ideal de democracia que vienen sosteniendo las diferentes gestiones neoliberales de nuestra universidad, otorgan voto ponderado en función de la desigual cantidad de representantes por claustro.
De esta manera, las gestiones avalan:
El voto de un docente titular concursado vale más que el voto de un docente adjunto concursado.
Y a la vez, el voto de un docente auxiliar concursado vale menos que el de un adjunto concursado y menos que el de un graduado.
Pero más que el de un No docente.
Finalmente, No docentes y estudiantes poseemos menos representación.
Nos preguntamos…
¿Cuál es la planta docente concursada hoy en nuestra Universidad? ¿Qué pasa con los con-cursos en nuestra Universidad? ¿Para quién es la formación y actualización docente que tanto pregona la UNL? ¿Qué participación tienen los estudiantes en los jurados para concursos?
Cualquier respuesta a estos interrogantes reafirma lo expuesto hasta el momento. Y quienes estamos sentados hoy aquí denunciamos la estructura de esta Universidad. Denuncias que sostenemos con nuestras decisiones en los órganos de gobierno y en los gremios estudiantiles de los cuales formamos parte.
Hoy vinimos especialmente a destacar una denuncia: aquella que dictamina que el voto para la elección de Rector y Decanos NO PUEDE SER SECRETO. El voto cantado contribuye a sostener las relaciones clientelares de poder, acallando a los diferentes asambleístas opositores. ¿Cómo es posible que un rector sea elegido con el 90% de los votos? El voto cantado retoma lo peor de las prácticas antidemocráticas de la historia argentina. Es más, ¿cuál sería el problema en implementar el voto secreto? ¿Qué derechos se estarían lesionando? ¿Qué miedo le tienen a no saber quién vota por quién?
Argumentar que las garantías están dadas para que cada asambleísta ejerza en libertad su opinión y voluntad es una auténtica falacia. Si este sistema se pusiera en práctica en su verdadera esencia, esto es, respetando las innumerables instancias deliberativas que se estipulan (y que esta gestión defiende a viva voz) no deberíamos pensar que los asambleístas son una especie de seres de compromiso y responsabilidad endeble que sin más desoyen los pedidos de sus representados. La esencia del ejercicio democrático reside en la deliberación y participación, no en un cheque en blanco.
“(…) Se nos acusa ahora de insurrectos en nombre de un orden que no discutimos, pero que nada tiene que hacer con nosotros. Si ello es así, si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y embruteciendo, proclamamos bien alto el derecho a la insurrección (…)”
“La reforma fue todo lo que pudo ser. No pudo ser más de lo que fue, en drama y actores. ¡Dio de sí, todo! Dio pronto con sus límites infranqueables. Y realizó un magnífico descubrimiento. Esto solo la salvaría: al descubrir la raíz de su vaciedad y de su infecundidad notoria dio con este hallazgo:
“reforma universitaria” es lo mismo que “reforma social”. Deodoro Roca, 1936.
Valentina ROMERO BUCCA – Consejera Directiva FIQ – Agrupación Martín Fierro
Camila CONTIGIANI – Consejera Directiva FIQ – Agrupación Martín Fierro
Maximiliano TIBALDO – Consejero Directivo FIQ – Agrupación Martín Fierro
Paula SEDRÁN – Consejera Directiva FHUC – Agrupación Andamio
Analía MOLINARI – Consejera Directiva FHUC – Agrupación Andamio
Leandro MULLOR – Consejero Directivo FHUC – No agrupados
Tatiana ORLANDO – Consejera Directiva FADU – Agrupación IRU
Luciana Barín – Consejera Directiva FADU – Agrupación IRU
Cecilia BARTOLIS – Consejera Directiva FADU – Agrupación IRU
Juan Salvador BORDAS – Consejero Superior – Agrupación IRU